Decir que El discurso del Rey es un reencuentro con el buen cine sería caer en un tópico con el que no comparto. Pero durante el transcurso de la película tuve la sensación de que se trataba de una obra inusualmente redonda, donde cada escena es necesaria y significa algo, y en la que incluso el espectador menos convencido se ve atrapado en la historia con creciente interés a cada minuto que pasa. ¿Cuantas veces en los últimos meses hemos experimentado esa sensación, incluso en títulos tan sensacionales como Origen o La Red Social?
La película de Tom Hooper es una película de larga duración pero que merece la pena verla. Desde el aspecto puramente histórico hasta en los progresos del protagonista con su discapacidad, la película se muestra convincente tanto en su registro intimista como en el épico; en el cómico y en el dramático, y sin nunca perder de vista la fibra sensible del espectador. No estamos ante una obra de frío academicismo británico, sino ante una historia de lucha y superación apasionante del individuo.
El discurso del Rey es, en definitiva, un filme rotundamente épico sobre un hombre superando una discapacidad muy poco cinematográfica; un drama histórico con la peor tragedia planeando en el ambiente; pero sobre todo, una película de colegas, ya que la crónica de la extravagante amistad entre el Rey y su logopeda es lo que acaba centrando la atención de Hooper y dando la medida del humor y el drama.
Personalmente diría que es una de las mejores películas y que esta demostrado con los 4 oscars que ha ganado. (Actualmente la podemos disfrutar en dvd).
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