Mucho estaba tardando Hollywood en encontrarle un hueco propio al Jacob de ‘Crepúsculo’, y que por la propia inercia de la saga literaria tiene que deshacerse del personaje en un par de entregas. La pregunta era: ¿Lautner es por sí sólo un reclamo taquillero sin chupasangres emocores de por medio?.
La premisa era clara. ‘Abduction’ venía a ser un equivalente teenager a Jason Bourne, un referente de acción y mamporrazos con estilo que ha marcado un hito en el cine de los últimos años y el espejo en el que todos se reflejan. Todos menos Jason Statham, que ese va a su bola.
Así se vendía desde su preproducción y los tráilers y fotografías no dejaban lugar a dudas. Un remix de varios films, con una trama poco rebuscada, pero que se apoyaría en Lautner y en las millones de fans que iban a pagar por ver su cuerpo mientras los novios se deleitaban de un espectáculo donde se prometen ostias como panes.
Con el resultado final, nadie se puede sorprender. ‘Sin Salida’ es una película de lucimiento individual, pero con la diferencia de que ni se ha llegado a las cotas de hacer primar la cara bonita sobre trama, ni los secundarios que rodean al protagonista se han dejado oscurecer por un paquete de abdominales.
Un respiro para quien empezó a verla con expectativas cero/cero y que para el resto puede servir como consumo rápido de cine que sólo pretende no agobiar hasta el cansancio durante 97 minutos, y al menos lo consiguen.
La historia no presenta demasiada complejidad: Nathan (Lautner) es un chico de 18 años que descubre por casualidad que su cara aparece en una web de niños desaparecidos. Una vez abierta la caja de pandora, sus padres (que no lo eran) se quitan de en medio para que el jovenzuelo y la chica de sus sueños, que para una vez que va a su casa se encuentra con un buen fregao, inicien la huida de los malos (de Europa del Este) y de los que parecen malos (la CIA).
Si os dáis cuenta, comparte genética con varios films de acción de los años 80 donde el juego del gato y el ratón puede ocupar hora y media de metraje.
Quizás uno empieza a desesperarse en la primera media hora, pero hay que tener paciencia. En dicho tramo Lautner se quita la camiseta dos veces (la primera casi al minuto de apagarse las luces), la presentación de su vida en el Instituto y su atracción por Lily Collins se plasma en plan ‘90210 Sensación de Vivir’ y la excusa para que arranque la trama principal es casi irrisoria (menudos trabajos mandan en los colegios yanquis).
Pero una vez nos desatragantamos de tanto preámbulo, John Singleton le da a lo que sabe: escenas de tensión cortas pero intensas, peleas bien coreografiadas, explosiones y una carrera plagada de matones y burócratas siniestros, que a veces son peores que los que llevan pistolas con silenciador.
Avisamos, los diálogos no van a deslumbraros ni nada parecido. Tampoco ha pretendido el director montar un dramón shakesperiano alrededor del protagonista y las neuronas más útiles que tengamos a estas alturas podemos dejarlas en casa tranquilamente.
Si uno tuviera que aguantar sólo a la pareja protagonista todo el film nos pegaríamos un tiro. Incluso si la historia hubiera incluído a un sólo villano obsesionado por cazarlos nos pegaríamos dos tiros, pero el guión del debutante Shawn Christensen rodea a Lautner de una cantidad ingente de personajes secundarios que no sólo dan empaque a la película, es que prácticamente la salvan de la quema.
El agente de la CIA que suscita desconfianza interpretado por Alfred Molina, la psicóloga de Nathan con la cara de Sigourney Weaver, un despiadado villano al que da vida Michael Niqvist (saga ‘Millenium’), Maria Bello y Jason Isaacs de padres cañeros, o ATENCION SPOILERS la sorpresa final en forma de cameo. FIN SPOILERS.
Todos y cada uno tienen su sitio, no se salen del tiesto y mantienen al espectador pegado como si fueran los verdaderos narradores de la acción, ya que Lautner tampoco es que tenga frases de Oscar.
Quizás por eso, cuando Singleton tiene que centrarse en las manidas explicaciones sobre la situación de los personajes o en conversaciones entre la pareja protagonista se le ve con desgana y quiere pasar rápidamente a dar leña a quien se ponga por delante.
Cómo se lo vamos a reprochar si en realidad, y para este producto, eso es lo único que importa.
¿Referencias? todas las que queráis, aunque la intención de crear un Bourne con espinillas flota en el ambiente desde la mitad del film. A nadie se le escapa que las peleas entre Nathan y sus perseguidores tienen un claro antecedente en Matt Damon, e incluso el guionista se atreve a ATENCION SPOILER incluir al actor de la saga en un guiño que no pasa desapercibido FIN DE SPOILER.
Lautner puede dar gracias a los grandes actores que le arropan pues sus esfuerzos para parecer un intérprete convincente están lejos de fructiferar.Le faltan tablas a este chaval que no llega a los 20 años, que a veces pone caras imposibles. No sé si quiere llorar o está estreñido. Lily Collins le va a la par y uno de los grandes fallos de la película es la poca química entre ellos.
Las ganas de otra saga tipo ‘Bourne’ no ha cuajado a la vista de la mala recepción de la cinta en los USA, con un coste de 60 millones y sólo un tercio de dicha cantidad recaudada, lo cual la condena a no tener secuela, aunque el chicle estiraría mucho más.La verdad, ni es un peliculón pero tampoco es un bodrio insoportable.¿Que las peleas ya estan vistas?, sí. ¿que la trama no es nada novedosa?, también, ¿que se huele el final desde una hora antes?,es evidente, pero por esa regla de tres no se podrían hacer películas de este estilo y digo yo que alguna dará en la diana.
‘Sin Salida’ es una película que si cerramos los ojos podríamos decir cómo va a terminar y de qué forma al ser previsible la trama de principio a fin, pero esta fórmula no deja de entretener si se hace de forma decente, y por su director y conjunto de actores, estamos ante una propuesta, no brillante u original, pero sí decente.







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